Consejos para que el polvo no sea un problema en tu hogar: Llegas a casa y deslizas tu mano por encima de la mesa del comedor. Sigues a la cocina y abres la nevera. Vas a picar un quesito que hay dentro y cuando tu mano se acerca a tu manjar… ¡Horror! El dedo que pasaste por la mesa tiene una mancha negra. Se ha cubierto de polvo.

Es uno de los principales enemigos de la salud y de lo más difícil de combatir. Como en el Caribe, además, tendemos a vivir con las ventanas abiertas para que haya ventilación sin tener que pagar altas facturas de luz, los niveles que se acumulan en los hogares tienen a ser grandes. Y los tapones que tenemos en ciudades como Santo Domingo o Santiago no ayudan porque, mientras los carros están parados, también nos están llenando de contaminación que queda agarrada a los muebles y paredes. Desastre.

Quizá con estos consejos puedas lograr que el polvo no se acumule tanto en tu hogar y que tu salud no salga tan mal parada.

De arriba abajo.

Es casi de sentido común. Si primero limpias abajo, cuando te ocupes de las superficies de arriba corres el riesgo de que el polvo que no logres absorber con los trapos caiga en las superficies más cercanas al piso. Siempre los abanicos, las cornisas y los objetos de las estanterías más altas primero. Así no tendrás que gastar más fuerza ni más tiempo en la limpieza y podrás dedicar tus energías a otras cosas.

Limpia “despacito”.

Cuando corres, lo que consigues es esparcirlo en lugar de retirarlo. Si te ayudas de un paño de microfibras, mucho mejor porque este tipo de material lo absorbe en lugar de dispersarlo. Esos trapos los puedes usar para todo tipo de superficies. Y si se te hace difícil llegar a algunos puntos donde el polvo se acumula, amarra el trapo a la escoba con una goma y listo.

No te olvides de los tejidos.Sean las telas de los sofás o las cortinas, es conveniente que los tejidos reciban la visita de la aspiradora con cierta frecuencia. Son superficies propensas a hacerse amigas también de los ácaros, y luego vienen las alergias.

El agua es eficiente.

Pero no tires cubetas sobre paredes y techos. Limpia de vez en cuando con un paño humedecido. No lo enchumbes. Se tiene que sentir como una toalla en la que te acabas de secar las manos. Y lo puedes usar hasta por las paredes (no todos los días). Es también algo que te va a ayudar a que percibas una sensación de purificación que es real porque el agua elimina casi la totalidad del polvo cuando entra en contacto con él.

Primero en el paño.

Tendemos a aplicar directamente los sprays y aceites para muebles directamente sobre su superficie. Error. Es mejor que los apliques sobre el trapo con el que los vas a limpiar.

Filtros limpios.

De los espacios de un hogar donde más polvo acumula los filtros de los aires son quizá el principal. Es conveniente que los limpies de manera periódica. De esa forma también evitarás que tu ambiente se llene de partículas de polvo cuando lo climatizas. Te sentirás bien por la temperatura, pero puedes enfermarte por otros motivos.

Si tienes otra idea o truco y lo quieres compartir con nosotros, estamos a tu disposición. Recuerda que nunca está de más hacer limpiezas profundas como las que ofrecemos de vez en cuando. Eso también ayuda.

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